¿Que es la inspiración?
La pregunta sobre el origen de la inspiración ha estado en la mente de filósofos, escritores y artistas desde tiempos antiquísimos. ¿Es un don divino que baja como un rayo(sobrenatural), o es más bien un proceso racional y consciente(explicable)? Platón y Octavio Paz, cada uno en su contexto, han dado respuestas totalmente distintas a esta pregunta. En Ión o de la poesía, Platón nos presenta al poeta como un intermediario de los dioses, un ser poseído por un delirio divino. Por otro lado, en La inspiración, Octavio Paz desmonta esta visión mística y nos muestra la inspiración como un acto de lucidez, de conexión profunda con la realidad y con el lenguaje.
Platón nos dice que la poesía no es fruto del conocimiento ni del esfuerzo racional, no es algo que puedas aprender o desarrollar. En el Ión, a través del diálogo entre Sócrates y el rapsoda Ión, se expone la idea de que los poetas no crean por sabiduría, sino por una suerte de posesión divina. Son meros instrumentos a través de los cuales los dioses transmiten su mensaje. Viéndolo de esta manera, encontramos que el poeta no es un creador en el sentido moderno de la palabra, sino un canal de fuerzas superiores que parecen usar al poeta para expresarse. Esta teoría tiene implicaciones interesantes: Primero, le quita al poeta cualquier mérito intelectual, si la inspiración proviene de los dioses, entonces el poeta no es más que un intermediario, un títere que transmite lo que ni el mismo entiende del todo. Segundo, introduce la idea de la poesía como un fenómeno irracional, algo que
no se puede estudiar ni aprender, sino que simplemente sucede. La imagen de un poeta en trance, casi como un chamán, sigue siendo poderosa y atractiva incluso hoy, es decir, la inspiración proviene de algo más allá de lo explicable y, si bien las personas pueden comprar esta opinión aun tenemos a Octavio Paz.
Octavio Paz, en cambio, se aleja de esta idea de la posesión divina y sitúa la inspiración en un terreno más humano y terrenal. En La inspiración, nos dice que la creación pi ética es un instante de revelación, pero no en el sentido místico platónico, sino como un momento de lucidez extrema en el que el poeta se encuentra consigo mismo y con el mundo. La inspiración no es algo que surge de manera irracional,
sino un ejercicio de la conciencia. Para Paz, la inspiración es el resultado de la interacción entre el poeta y el lenguaje No se trata de esperar pasivamente la llegada de las musas, sino de trabajar con las palabras, de forzar el lenguaje hasta que revele su esencia. En otras palabras, la inspiración no es un accidente divino, sino una conquista humana y esta frase me gusta mucho ya que describe con precisión la idea de Paz. Esta visión es mucho más afín a la modernidad: pone al poeta en control de su arte y le devuelve su papel de creador, de artesano del lenguaje. Y es que claro está, suena más como una teoría Renacentista y la de Platón, una más Medieval.
Entonces...¿Delirio o lucidez?
Ambas teorías ofrecen una perspectiva ´única sobre el fenómeno de la inspiración. Platón nos da una visión romántica y casi que mágica, mientras en su lugar Paz vuelve a darle importancia a la consciencia y el trabajo del poeta. Quizás la verdad se encuentre en algún punto intermedio o quizás ninguna sea la correcta; hay momentos en los que la poesía parece llegar como un relámpago inexplicable, pero también es cierto que escribir es un proceso de construcción, de ensayo y error. ¿Es la inspiración un delirio divino o un instante de lucidez? Esperemos que algún día se resuelva esta incógnita, lo mas probable es que sea ambas cosas a la vez, y ahi radica ese misterio y encanto.
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